Mensaje Presidencial

. 20090730
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Ayer escuché el mensaje presidencial entre zanahorias, vainitas y cebollas y hubiese preferido escuchar una canción de Diego Torres. No, mentira, pero me sonó a haber llegado al fondo. Al fondo ha llegado la pendejada del gestante García con su discurso. O es que ya no me interesa la política ni siquiera para figuretear o es que el mensaje ha sido el más soso, pseudooptimista y pendejo de todos los mensajes que se han escuchado en los últimos años. O sea, yo pensé que con Fujimori se acaban las alegorías sonoras de un bonito país que nadie sabe dónde está pero los políticos que gobiernan mencionan a cada rato y encima se llama como el nuestro, Perú.
No pienso hacer un análisis de una hora y cuarenta de perorata, sólo recordaré tres cosillas que han sido de sumo interés nacional.
Escuchar al gordito ha sido un poco risible a ratos: tantos miles de peruanos ahora tienen celular (no importa que haya sido comprado en Las Malvinas, pensé) como si eso mostrase en verdad que el Perú ha crecido. Lo que me ha dejado consternado, en un limbo entre la carcajada, la indignación y el llanto, ha sido eso de que con la mitad de lo que se ha dejado de comer en Palacio... O sea ¿En verdad tanto se come en Palacio?
Y la pendejada más grande (señores de los periódicos "serios", cómo pueden hacerle caso al papá de Dantón en temas como este), crear una "colonia penitenciaria en la selva" para los condenados por corrupción ¿El Sepa recargado? ¿El Frontón La Venganza? ¿Sólo para los condenados por corrupción? No pues, o sea, Lurigancho rebosa de choros, violines, cogoteros, pájaros fruteros, asesinos, marcas y demás joyas, pero qué chucha, ellos ahí asinados y con riesgo de fuga para invadir otra vez Lima y tapizarla de sus buenas mañas, colonia penitenciaria para los condenados por corrupción. Una posible traducción es: a Fujimori lo voy a mandar a la selva, por lo tanto, señores demócratas de la oposición, estoy con ustedes; otra, que es por la que me inclino: con esto el pueblo me querrá bien y yo me cagaré de risa. En serio señor habitante de palacio, el mensaje presidencial no puede prestarse para ese tipo de chistes, déjeselos a los señores del Chesu o a Melcochita y sus hijos recién nacidos, no a usted, que aún hay quienes respetan la investidura presidencial y a ellos les debe el puesto.
"Pintarte la cara color esperanza, entrar al futuro con el corazón..."