Hace unos días Argentina aprobó el matrimonio homosexual en toda la federación, dando un paso importante en el reconocimiento formal de los derechos que tienen las personas con una identidad sexual que no es la misma con la que venimos por defecto (macho con pene y testículos, hembra con vagina y ovarios y la unión por defecto sería macho y hembra. Espero que los recalcitrantes no me vengan con vainas esta vez). Hoy a tocado a Uruguay, aparentemente, dar otro paso en lo que a "igualdad de derechos" en América Latina se refiere con la aprobación de la tenencia compartida -el titular en Perú21 usa el término adopción, pero creo que se equivocaron- de dos menores de edad por una pareja gay.
La forma en que está redactada la noticia en el diario de marras es pobrísima y deja varias preguntas sin contestar, aunque ha iniciado un debate entre los dos bandos de esta guerra que ya es anacrónica debido a los argumentos que se esgrimen, sobre todo por el bando heterosexual. De hecho, el párrafo que más me confunde reza: El pasado 21 de mayo, la jueza de familia Adriana Cittadino permitió a Daniel Melo y Walter Martínez Ávila, quienes hace 16 años son pareja, obtener la tenencia compartida de Franco, de 14 años, y Mahiara, de 17 años.
La tenencia compartida es una figura, que al menos en el Perú está regulada para los casos en que existe una controversia sobre la tenencia (es decir quien tendrá bajo su cargo físicamente al menor) entre los progenitores, controversia que es llevada a los tribunales por ambos padres (cuando digo ambos padres son aquellos que natural y/o jurídicamente son reconocidos como padres. Naturales, por la formación pro defecto de pareja formada -y no hablo de matrimonio, sino sólo de pareja procreadora. Jurídica, porque podrían ser padres por adopción, teniendo en cuenta que la adopción en la mayoría de países está regulada exclusivamente para matrimonios heterosexuales). Por lo tanto, no estamos hablando de la adopción en sí misma, sino que, tratándose de tenencia compartida, estamos hablando del reconocimiento jurídico del derecho de uno de los padres de tener bajo su cargo, físicamente hablando, de su o sus hijos (queda claro que deben ser menores de edad. En caso de mayores de edad esta figura ya no es aplicable, a menos que hablemos de incapaces declarados). De lo dicho, debo asumir que los dos miembros de la pareja homosexual no son los padres en conjunto, sino que cada uno o sólo uno de ellos es padre de los dos menores, por lo que, en principio, lo que se está reconociendo no es el derecho de una pareja gay a adoptar niños, sino de la simple decisión judicial, que podría darse en el Perú, que reconoce el derecho de uno de los padres. Si las cosas son como las expongo, estamos ante una nueva metida de pata -de las dos y hasta la cintura- de los redactores de este... no sé qué llamarle ya en el lodo del amarillismo. Al parecer a estos señores les hace mucha gracias tener cientos de comentarios de gente que se araña la cara, jala los cabellos y saca los ojos on line. Algo así como unos Laura Bozo del internet. Yo pensé que el grupo el Comercio había creado el Trome para esos fines, pero, veo que no se contentaron con eso.
Álvarez, se te extraña en la prensa escrita.
(No leo la república porque me parece lo mismo pero desde la vereda de enfrente.)
Lo que sí es destacar en la decisión judicial es que la Juez que tomó la decisión no se ha detenido a considerar la opción sexual del padre o de los padres y ha considerado como normal el ambiente familiar en que se desenvuelven ¿Por qué digo esto? Pues, porque, al menos en Perú, el Juez debe ordenar una visita social a la casa del progenitor o padre para verificar las condiciones en las que este vive (condiciones de la casa, ambientes adecuados, modo de vida, personas que habitan la misma, etc.) y dudo que en Uruguay sea distinto, por lo que, habiéndose verificado que el o los padres viven bajo el régimen de la unión civil, no se ha tenido este como un elemento de objeción contra el progenitor a quien se le reconoce el derecho de gozar de la tenencia de los menores. Es decir, el Juez ha dicho: este ciudadano puede ofrecerle al menor las condiciones necesarias y adecuadas para terminar su desarrollo (los menores tienen 14 y 17 años, ya casi logran la mayoría de edad. Esto de la edad es importante señalar por lo que diré luego. Eso es destacable, pues, intuyendo cómo seguimos siendo los peruanos (miren que me he incluído cuando por lo general no lo hago ni aún cuando hablo de sus virtudes, que claro, también las tenemos como sociedad), un Juez habría considerado, seguramente, este hecho como un elemento en contra del padre, cuando es, en realidad, un elemento de neutro a positivo (el tener una pareja y formar una familia armoniosa, por su puesto) y es probable que lo haya tenido como un mal ejemplo y negado, por consecuente, el derecho a gozar de la tenencia del menor.
(Debería tener reparos al decir: gozar de la tenencia, pues, por lo que se vela en estos casos es por los derechos del menor, no de los padres, quienes, no es que no importen, sino que la prioridad la tiene el menor. Aclaro esto por si algún leguleyo quiera enmendarme la plana.)
Yendo un poco más allá, he visto con incomodidad cómo es que continúa una lucha encarnizada y sin argumentos entre el bando recalcitrante y retrógrado de los heterosexuales sin criterio y los homosexuales que reclaman su derecho. En medio, a modo de país neutral, nos encontramos los heterosexuales que buscamos argumentos para apoyar a uno de los bandos (por si me quieren decir que no es una guerra o no hay bandos aquí que la cosa es reconocimiento de derechos y bla bla bla, estoy usando sólo la figura como símil). No creo que sea necesario que declare mi heterosexualidad, pero lo hago, por si a alguno se le ocurre venir con la chabacanería de insultarme de gay, cabro, maricón y demás yerbas.
Una de las críticas sin sentido a la noticia comentada es que los niños "perderán su identidad sexual". A la edad de los menores, su identidad sexual ya está determinada, establecida ciento por ciento y sin son héteros, ahora no van a cambiar, y sin son gays, tarde o temprano saldrán del closet (si es que están) con o sin padres gays. Lo más gracioso es que ese mismo comentarista más adelante recomienda ilustrarse sobre psicología. Eso da hasta vergüenza ajena. Por otro lado, la identidad sexual del menor no está determinada por la de los padres o modelos. Los padres heterosexuales tienen hijos gays, por más que el niño vea a papá macho y mamá hembra interactuando sexualmente (desde abrazos y besos hasta coitos), nada nos debe hacer pensar que padres gays tendrán hijos gays. Esa objeción se cae por sí misma cuando la llevamos al plano de la realidad.
Que los gays son malos. NO. No todos al menos. Es una objeción de generalización, lo que la lleva a rozar la estupidés. Hay delitos de pedofilia cometidos por curas héteros o gays, como por laicos héteros o gays, también. Hay familias hétero que son un desastre, personas que no deberían, ni si quiera, pensar en reproducirse, padres héteros que tienen a sus hijos haciendo piruetas en las esquinas, exponiendo a las niñas y niños a ser víctimas de cualquier depravado, hétero o gay. La "maldad" no está determinada por la opción sexual, sino por la persona en sí misma.
Que es inmoral ver a dos hombres o dos mujeres besándose ¿Acaso es moral ver a una mujer reducida a un poto o un par de tetas y nada más en un comercial de cerveza? ¿No es acaso inmoral la pornografía? ¿Es moralmente aceptable ver a Larissa Riquelme "bailando" sobre un camión en poca ropa y con movimientos pélvicos que asemejan el movimiento del acto sexual y eso ante todos adultos y niños? ¿Es moral el títular de un tabloide que reza: Cómo hacerla gozar por el anillo o Has que llegue varias veces con la lengua, puesto a vista de cualquiera? ¿Es moral que un padre tenga a su niña o niño pidiendo lismosna? Etc. Etc. Etc. Los conceptos de moral e inmoral son totalmente subjetivos. Hace muchos años era inmoral que una pareja hétero se bese en un parque. Ahora, no. Señalar bajo criterios de moralidad. a estas alturas de la historia, no tiene sentido alguno (¡No al lobby de Belmont!). Estoy de acuerdo en que hay que tener cierto sentido de la moralidad, pero si lo tenemos hay que aplicarlo con criterio a todo, no sólo a lo que nos incomoda.
Finalmente, y esto sí me preocupa, es la forma en que la sociedad (los hijos de esta gente que señala a los homosexuales como raros, inmorales o -en el colmo- falladitos) va a tratar a estos menores. Lamentablemente, el reconocimiento jurídico, que es un paso enorme, no implica la aceptación social de ciertos "nuevos" comportamientos o esquemas. Estos chicos, al menos en países de América Latina tendrán que dar la lucha, una lucha que me parece, y espero equivocarme, será enorme. Espero no declinen, ni los homosexuales ni sus hijos, en la lucha por la igualdad de derechos, contra la discriminación sin sentido, por alcanzar una sociedad de mente abierta y dispuesta a vivir, por fin en paz, lejos de prejuicios tontos e hipocresías que lo único que logran es hacer de nosotros unos simples monos desnudos.
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