Intromisión saludable

. 20110316
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Los hechos
El día lunes la señora Susana Villarán, alcaldesa de Lima, vía conferencia de prensa nos presentó, a los ciudadanos, el informe o primera parte del informe sobre la gestión del anterior alcalde, el candidato Castañeda (si están notando desdén contra el Castañeda, no se están equivocando, pero al margen de eso, intentaré estar lo más cerca posible de la objetividad). 
Hoy miércoles, dos días hábiles después, a los "solidarios" no se les ha ocurrido mejor idea que denunciar a la alcaldesa de Lima ante el Jurado Nacional de Elecciones. Quien ha dado a conocer las acciones tomadas por ese grupo político ha sido nada menos que el inmune Congresista Menchola -quien pagaba a una señorita que yo conozco de la infancia un sueldo que ya quisiera tener yo por un cargo para el que no estaba calificada, al menos no en papel-, uno de los ingredientes más inefables y detestables de ese sancochado electorero llamado "Solidaridad Nacional" -sazonado por otros condimentos de sospechosa procedencia como Pacheco y Waisman.

Promesa cumplida
La señora Villarán, cuando candidata anunció -y fue uno de sus más sonoros anuncios, por cierto- que una de las primeras cosas que haría de llegar a la alcaldía es presentar ese informe. Aún recuerdo a la eterna candidata Lourdes Flores sudando la gota gorda cuando le preguntaban si ella lo haría.
A la actual alcaldesa se le podría reprochar la paralización de algunas obras en la ciudad -al paso que las realizaba la anterior gestión era más que evidente que quedarían muchas inconclusas-, pero ella se excusa, creo que aún de forma válida, en que está auditando tales obras para verificar qué se está haciendo, cuánto cuesta y qué tan importante es que se haga lo que se pretende. Pero, no se le puede reprochar, sino por el contrario, es plausible que, en este caso, que haya cumplido con su promesa de presentar un informe de cómo ha encontrado la, podríamos decir, gerencia general de nuestra ciudad.
Ojalá se haga costumbre que el entrante audite a la gestión anterior, por el bien de la administración pública y, por ende, de los administrados.

¿Intromisión electoral?
La excusa de los solidarios para presentar esta denuncia ha sido que es una intromisión en la campaña electoral. Siendo sinceros, no sé cuáles son los alcances de esa figura, pero creo que va por el tema de que los agentes políticos no pueden romper la neutralidad debida en tiempo de campaña de modo que, aprovechando una posición privilegiada y de los recursos que tiene al alcance -no sólo económicos-, se haga propaganda en favor de un candidato en especial. Lo que me parece una medida bastante saludable, ya que así se evita la desigualdad entre los postulantes a un puesto para el que nosotros los contrataremos.
Ahora, según yo lo veo, la intromisión en la campaña tiene su génesis y su espíritu va por el camino que acabo de señalar: no beneficiar a un candidato con recursos de una entidad pública, práctica bastante común en nuestra precaria democracia.
Además, agrega Menchola, basa esa acusación en el encono manifiesto que tiene Villarán contra Castañeda, lo que a mí me ha dado bastante risa, en verdad. Si yo fuese Villarán no sólo le tendría "encono", pues durante la campaña para las municipales, Castañeda no se portó como un caballerito inglés necesariamente con Susana, siendo más que evidente su deseo de que sea Flores la que gane las elecciones de octubre pasado -para que no lo audite y no se "intrometa" en su campaña. Entonces, los solidarios están sustentando su denuncia en un lío de barrio, a mi humilde modo de ver, lo que es totalmente comprensible viniendo de quien viene la denuncia, claro.

Saludable intromisión
A mí modo de ver las cosas, es bastante saludable lo hecho por Villarán aún cuando los más escépticos puedan señalar esto de "politiquero".
Es bueno que, como ya dije, se audite a la administración saliente y se nos de cuenta de lo que ha hecho bien o mal el anterior empleado a quien contratamos para un cargo que debe estar a nuestro servicio.
Pero, en un caso como este, más aún, porque quien ha estado a cargo de la ciudad ahora quiere estar a cargo del país entero. Nada menos. 
Varias instituciones privadas vienen haciendo propagando a favor del voto informado, la misma ONPE se ha echado al hombro la tarea de hacer que nuestra democracia no sea este raquítico remedo de sistema político que tenemos y que la ciudadanía en general se entere y emita un voto más consciente. Lo que ha hecho la alcaldesa va en ese camino, informarnos cómo es que ha actuado el ahora candidato presidencial y cómo ha dejado la administración de la oficina pequeña, la alcaldía, y eso nos permitirá saber si es o no un aspirante calificado para ocupar la oficina más grande, el gobierno central.
El tema es objetivo y claro y, a mi entender, no constituye para nada una intromisión, porque de quien se está hablando no es de un candidato cualquiera, sino del ex alcalde. Que sea candidato ahora es pues, eventual, porque eso no le quita que haya sido alcalde. El ser candidato no lo vuelve intocable. Me pregunto qué habría pasado si Villarán sólo hubiese halagado la anterior administración y señalado acierto tras acierto -como, sospecho, quizás infundadamente, la señora Lourdes, quien pasea con el candidato, hombro a hombro, donde quiera que va haciendo campaña. Fácil de deducir, no se habría señalado, por los solidarios, como una intromisión, sino que lo habrían tomado como un elemento del que echar mano a favor de su candidato.
Es lamentable, para los solidarios, por su puesto, que las noticias no sean tan auspiciosas para el candidato quien, a la sazón, va bajando cada vez más de posición en las encuestas -pagadas, manipuladas o no-, pues no da cuenta de que, en efecto, ese no es alguien a quien podamos contratar -al margen de la calidad moral o profesional de los otros, de quienes también podríamos señalar muchas cosas.

Apreciaciones finales
Ya dije que nuestra democracia es enclenque, flaca, al menos ya no paupérrima como hace algunos años, pero no está a la altura de una democracia verdadera, desarrollada y sólida. Y es que la situación de nuestro sistema no es nada más que una consecuencia de lo que es nuestra sociedad. Nuestros políticos no son nada más que nosotros mismos con un poco más de pantalla y un cargo con más sueldo -no quiero sub valuar el papel del congresista o de cualquier autoridad pública- y su comportamiento es el fiel reflejo de lo cómo nos portamos nosotros como sociedad: interpretamos las leyes a nuestra conveniencia, no tenemos moral, porque tener doble moral es no tener ninguna, no somos y no queremos ser informados y conscientes, etc.
En un sistema así no se puede entender que el ser candidato no convierte a la persona, como por arte de magia, en un ser impoluto, de moral incuestionable, sin pecado ni defecto, un ángel del Señor, ni mucho menos en alguien intocable, un invulnerable. No, para nada, sino por el contrario, el ser candidato pone a la persona en el centro de atención, una atención que debe ser minuciosa, escrupulosa en el análisis, objetiva y profunda. Al candidato hay que mirarlo por todos lados, conocerlo lo más posible a fin de saber por quién estamos votando.
Lo mismo debería pasar con el candidato Toledo, a quien, a cuenta gotas a veces, hemos venido conociendo durante y después de su gestión. Sabemos más de Toledo y de cómo maneja la cosa pública a partir de las facturas por wiskyes, itinerario del avión presidencial, denuncias y, como no también, obras y acciones ¿Por qué no puede pasar lo mismo con el candidato Castañeda? Que ha sido la alcaldesa quien ha pronunciado el discurso, pues sí, porque ella era la llamada a hacerlo ¿O quién esperaban que lo hiciera, otro candidato o un ciudadano que no tiene acceso a la información o... su propio partido quizás?

Espero que estas cosas sirvan para fortalecer nuestra democracia y en nuestra forma de verla y practicarla.