Al César lo que es del César

. 20091021
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Argumentos en "no contra" de la despenalización del aborto

Me ha dado mucha risa ver a las activistas con cartelito del rosario en forma de ovario en la protesta de ayer, como me ha dado risa ver a unas señoras cruz en mano tratando de exorcizar a las activistas. Bonitos y respetables niveles de diálogo y debate los que poseen los intolerantes y obtusos de ambos bandos. Señores, nuestro Estado es laico, no ligado a ninguna fe, religión, iglesia ni secta. El hecho de reconocer importancia histórica a la Iglesia Católica en la formación de la sociedad peruana (lo que para algunos puede ser una injusticia), eso no hace de este un Estado católico, ni apostólico y menos romano. Sólo por este hecho el debate de la despenalización del aborto no debería pasar por los altares, sino por otros caminos.
Opinión personal: a veces me parece que el tema de los activistas pasa más por estar en contra de la Iglesia que por una cuestión de convicciones, porque puedo apostar a que muchas de ellas no optarían por el aborto por cualquier razón una vez embarazadas, como tampoco dudo que muchas "católicas" no dudarían en hacerlo. Al final, concluiré que es un tema personal, de conciencia y propia moral la elección del aborto o no, más allá de un tema legal. Por esto último es que no evitaré hacer referencia a algunas consideraciones religiosas en lo subsiguiente.

Paréntesis: El derecho a la libertad de credo, de preferencia política, de opinión y de expresión no puede ser restringido, siempre que no lleguemos a la barbaridad de la intolerancia y la ofensa. Imagino que las activistas se sienten ofendidas por los adjetivos lanzados por los recalcitrantes y poco pensantes curas y/o monjas; pero ellas no hacen menos cuando colocan un rosario en forma de ovario y sueltan diatribas en contra de la iglesia. Eso ya no es debate razonado (claro que cuando se trata de "defender la fe" o de atacarla, no hay razón que valga, no importa el bando), sino una batalla de insultos que no aporta, sino que sólo demuestra que no estamos preparados (como género humano) para nada que no sea la dominación por el más fuerte. Ahora, como ese no es el tema, no nos extenderemos.

Cuestión legal
El debate de la despenalización del aborto debe pasar, primero y sobre todo, por el camino jurídico. Se debe debatir, primero si se puede conciliar la norma de despenalización del aborto (o de algunos tipos de abortos) con las normas que imperan en nuestro ordenamiento, esto es Constitución Política y Tratados Internacionales ratificados por el Congreso. Si esto es posible entonces, hay luz verde para que el Estado despenalice el aborto. Yo creo que en algunos casos estamos en posibilidad de hacerlo, como en el caso del aborto terapéutico: una vida u otra, elija usted. Si la legítima defensa constituye ya una atenuante de responsabilidad penal en el caso de homicidios, o también así la necesidad extrema en casos de hurto para sobrevivencia, por qué no el aborto en el caso de tener que salvar la vida de una madre que, probablemente, tenga otros hijos a los que atender, y esto sólo por poner una razón de laboratorio, como quien dice, que podríamos echar mano de muchas otras de cualquier índole, como la sentimental, económica, filosófica o ética.
El caso del aborto eugenésico ya es un tema que puede darnos más material para el debate. Pero de eso hablaré más adelante. Adelanto, en mi opinión los abortos eugenésico y sentimental no son, desde el punto de vista legal, "despenalizables" y es que nuestra legislación actual defiende la vida del no nacido, es decir, desde el momento de la concepción. Dejo en claro que no estoy hablando del momento de inicio de la vida, pues, esa es una cuestión biológica que esclarecerán los científicos, no los doctos en derecho.

El derecho a la vida es el primero y más importante derecho defendido por el Estado y así lo declara en la Carta Magna, y esto porque el fin supremo de la sociedad es la persona humana, esto es, hay que procurar su desarrollo, y ese desarrollo es imposible si es que no nace, primero y vive, luego. Entonces, declarar que el primer derecho fundamental a respetarse es el derecho a la vida no resulta alegremente sencillo, sino más bien complejo, porque esto significa necesariamente un conjunto de consideraciones que refuercen el satisfactorio y pleno ejercicio de este derecho, pilar fundamental del desarrollo de esa persona humana que es el fin de la sociedad. Es por ello que, incluso desde el frio punto de vista legal el tema de la despenalización del aborto es complicado.
Ahora bien, podemos acaso hablar de un derecho a la vida en un sentido cerrado y unívoco, que no mira más allá del simple hecho biológico de estar vivo (nacer, crecer, reproducirse y morir). Pero y este es el principal argumento de quienes están a favor de la despenalización del aborto por considerarlo parte de su derecho de elección, podemos también hablar de la vida complementada: el derecho a la vida digna. Y aquí es donde se calienta más el asunto, porque primero hay que ver qué considera cada uno como digno y luego preguntarnos ¿Cómo podríamos hablar de vida digna si el derecho a elección no permite que al menos haya vida? Claro que la respuesta puede ser tan airada como la pregunta misma: en ciertas condiciones sabemos que la vida de una persona no tendrá las posibilidades de desarrollarse adecuadamente, por lo tanto, que mejor no nazca antes que nazca que para sufrir. Posición, por cierto, altamente refutable. Pero, volviendo al tema del Estado laico. Ya que el Estado tiene como fin supremo a la persona humana debería preocuparse por los derecho de los nacidos, también y promover el desarrollo de estos. No es injusta la posición de los activistas pro aborto, pero no hay muchas marchas en favor de una legislación que vele por los derechos del nacido, del que ya está vivo, del niño de la calle y que anda mendigando por dinero (al margen de a quién va a aprovechar ese dinero). Pero no nos desviemos más del tema y volvamos a las consideraciones sobre el aborto en la legislación peruana; lo mismo para aquellos que están en contra del aborto, no veo que hagan mucho por los nacidos, pues con más rezos y procesiones no se ha solucionado mucho el problema.

Hijo no deseado
Se alega a favor del aborto sentimental (aquel que es permitido en tanto el concebido es producto de una violación) que se trata de niños no deseados y que por lo tanto no podrán desarrollarse psicológicamente bien pues la madre sentirá desprecio por ese niño (amén de truncar las expectativas personales de desarrollo de la madre, claro). Pero, aquí dos cuestiones que atender. La primera, es que habría que determinar que efectivamente se ha concebido como producto del acto que ha ido en contra de la libertad sexual, en este caso, de la mujer (de la edad o condición que sea, porque, claro está, en el caso de violaciones a menores el tema se torna mucho más sensible) y eso significa la condena de un hombre como agente activo de dicho delito. O sea, si despenalizamos el aborto sentimental, tendríamos que crear los mecanismos necesarios para que se condene rápidamente a un violador para que pueda permitirse el aborto sentimental sin causar mayor riesgo ni complicaciones a la mujer. La segunda, si se argumenta que se trata de niños no deseados, no solamente despenalicemos el aborto sentimental, que se despenalice todo aborto de embarazos no deseados, pues como no deseados, esos niños no podrán desarrollarse debidamente por la falta de afecto de una madre que, en efecto, no los quiere. Claro, en el caso de una violación hay un aspecto altamente sensible, no lo niego, pero creo que tiene algo, no la mayor, relevancia mencionar que así las cosas, el argumento no sólo abre la posibilidad de optar por un tipo aborto, sino por optar por el aborto como solución al problema del embarazo no deseado, esto es, no están limitado este argumento, sino que tiene alcances que quizás para algunos que lo esgrimen pueda salírsele del control.
Esto, de todos modos, no deja de ser muy abstracto. Hay quienes naciendo en condiciones envidiables han echado su vida a perder (o sus padres lo han hecho por ellos) y quienes naciendo en lamentables cunas han logrado salir adelante. Sobre lo que pueda suceder dadas las circunstancias de hoy es muy relativo, la verdad.

Aborto eugenésico
Aquí tampoco es tan sencillo el tema, pues, el aborto eugenésico no es otra cosa que evitar el nacimiento de un futuro ser humano con taras congénitas que puedan hacer deficiente o imposible su desarrollo. Nuevamente el tema del inicio: la persona humana, el derecho a la vida y la protección de los derechos del no nacido. Claro que con el adelanto científico se puede determinar si efectivamente el futuro niño o niña va a nacer con estar taras o enfermedades, pero en ese caso, también habría que revisar y modificar la legislación y hacer que esté acorde con las exigencias de esta figura.
La cuestión de si tengo la "obligación" de tener un hijo que significará una carga hasta la muerte o no es una cuestión personal. Hay quienes tienen estos hijos y ahí están, luchando día a día porque estos muchachos tengan una vida digna, hay quienes, en señalable posición para muchos, simplemente no quieren esta carga sobre sus hombros. Lamentablemente esto es ya una cuestión de moral personal, y de eso no hablaré porque es entrar en terrenos por demás pantanoso.

De despenalizarse el aborto en algunos casos o en todos los casos, debe variarse también la legislación nacional en algunos aspectos y, le guste a quien le guste, y a quien no, lo siento, siempre que esta revisión y posterior modificación no contravenga alguno o algunos de los tratados suscritos y ratificados por nuestro país. De haber contradicción el debate sobre este tema será el mismo que con la pena de muerte, que está contemplada por la Constitución pero no se puede aplicar sin violentar derechos humanos, por ser contraria a tratados internacionales.
Respecto del argumento de que la legalización de esta práctica va a generar intervenciones médicas seguras, lo considero una verdad a medias, sabido es que la infraestructura hospitalaria nacional es pésima y que, con un poco de mala suerte, uno entra con un resfriado y puede terminar muriendo de intervención al páncreas.

A todo esto los religiosos (de cualquier iglesia o secta) podrán decirme que el aborto va en contra del Plan de Dios o que ha sido Dios quien así lo ha querido y que no podemos ir en contra de su voluntad. Pero a eso respondo con algunas preguntas (hecha a los hombres no a Dios) ¿Acaso el hombre, cualquiera que sea, conoce el plan de Dios? ¿No es ese mismo Dios el que permitió la muerte de los inocentes en el nacimiento de su Hijo? ¿No es Él mismo el que dejó ser muertos cruelmente a los apóstoles de ese su Hijo? ¿Cómo saben uno o unos hombres cuál es la voluntad de Dios? Finalmente ¿No ha sido ese mismo Dios el que dio libertad al hombre para que haga lo que quisiese asumiendo sobre sí mismo las consecuencias de sus actos? Entonces, cómo podemos imponer a los demás aquello que ni siquiera nosotros mismos sabemos qué es. Que yo recuerde, Jesús, el Hijo de Dios mandó a sus apóstoles a informar sobre sus enseñanzas, no imponerlas. Igual, legal o no, hay abortos y si de Dios se trata, el se encargará de juzgar en su momento, no nosotros, menos estos de hábitos, cruces, diezmos y cilicios.

Dicho esto, el debate debe centrarse en una cuestión de perspectiva de la sociedad. Es necesario ver es la cuestión de aquello que podríamos llamar la opinión social, lo que, en su mayoría, los integrantes de un país regido por un Estado libre de ataduras religiosa, desean ¿No se trata acaso de eso el ejercicio de los derechos democrático? Es decir, si la mayoría de la sociedad está de acuerdo con la despenalización del aborto, el Estado debe atender a esa inquietud y hacerlo; pero si aún no son la mayoría, debe quedar el debate y la promulgación postergados hasta que seamos capaces de admitir este hecho como parte integrante de nuestra vida y, sobre todo, de nuestra ética. Las leyes no tienen por qué estar sujetas a dictámenes eclesiásticos, porque si va a ser así, penalicemos el polvo con las enamoradas y quitemos la licencia a los hostales de todo el país.
En el presente, el Congreso tiene en sus manos revisar el tema y no debe dejarse llevar por el ánimo afiebrado de unos cuantos, ni de un bando ni del otro. Si es viable, adelante; si no, dejémoslo para después, porque igual, si no es hoy, será mañana o con los congresistas 2011 que el tema vuelva a ponerse en el centro de la atención.
Mientras eso sucede, hay que seguir adelante con la difusión de los métodos anticonceptivos y la paternidad responsable, sobre todo con lo de responsable, porque, ya pues, si vas a mantener relaciones al menos hazlo con cuidado y si no eres capaz de tener cuidado, recuerda que las consecuencias son o la comisión, hasta ahora, de un delito que puede llevarte a cárcel o traer al mundo a un hijo que la pasará, posiblemente, muy mal.

Yo opino que sí debe ser legal el aborto en cualquier caso (aunque no estoy a favor del mismo, yo creo que no debería tener derecho a decidir sobre una vida, por muy en proyecto que esté, pero creo también que el hombre no puede restringir la libertad de actuar -y pecar, si se quiere- ya que ni Dios mismo lo hace), no sólo terapéutico, eugenésico y/o sentimental, porque lo que sí creo que puede suceder es que, siendo legal el aborto bajo ciertas circunstancias, pues, al final o extendemos un poco más la norma o, por lo bajo, conseguimos que nos den un certificado que permita la realización de uno. Además, igual en el Perú se realizan cientos de abortos clandestinos al día, eso quiere decir que no somos una sociedad tan moralista o religiosa como pensamos, sino que somos una sociedad bien pacata e hipócrita (lo que, por cierto, no es novedad). Y digo esto a pesar de ser católico, porque, a decir verdad, las cuestiones morales o religiosas son personales, quien decida optar por este método para evitar la paternidad y crea que está en condiciones de optar por ella, que lo haga y que si en algún momento le remuerde la conciencia, que cargue con ella.

Mensaje Presidencial

. 20090730
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Ayer escuché el mensaje presidencial entre zanahorias, vainitas y cebollas y hubiese preferido escuchar una canción de Diego Torres. No, mentira, pero me sonó a haber llegado al fondo. Al fondo ha llegado la pendejada del gestante García con su discurso. O es que ya no me interesa la política ni siquiera para figuretear o es que el mensaje ha sido el más soso, pseudooptimista y pendejo de todos los mensajes que se han escuchado en los últimos años. O sea, yo pensé que con Fujimori se acaban las alegorías sonoras de un bonito país que nadie sabe dónde está pero los políticos que gobiernan mencionan a cada rato y encima se llama como el nuestro, Perú.
No pienso hacer un análisis de una hora y cuarenta de perorata, sólo recordaré tres cosillas que han sido de sumo interés nacional.
Escuchar al gordito ha sido un poco risible a ratos: tantos miles de peruanos ahora tienen celular (no importa que haya sido comprado en Las Malvinas, pensé) como si eso mostrase en verdad que el Perú ha crecido. Lo que me ha dejado consternado, en un limbo entre la carcajada, la indignación y el llanto, ha sido eso de que con la mitad de lo que se ha dejado de comer en Palacio... O sea ¿En verdad tanto se come en Palacio?
Y la pendejada más grande (señores de los periódicos "serios", cómo pueden hacerle caso al papá de Dantón en temas como este), crear una "colonia penitenciaria en la selva" para los condenados por corrupción ¿El Sepa recargado? ¿El Frontón La Venganza? ¿Sólo para los condenados por corrupción? No pues, o sea, Lurigancho rebosa de choros, violines, cogoteros, pájaros fruteros, asesinos, marcas y demás joyas, pero qué chucha, ellos ahí asinados y con riesgo de fuga para invadir otra vez Lima y tapizarla de sus buenas mañas, colonia penitenciaria para los condenados por corrupción. Una posible traducción es: a Fujimori lo voy a mandar a la selva, por lo tanto, señores demócratas de la oposición, estoy con ustedes; otra, que es por la que me inclino: con esto el pueblo me querrá bien y yo me cagaré de risa. En serio señor habitante de palacio, el mensaje presidencial no puede prestarse para ese tipo de chistes, déjeselos a los señores del Chesu o a Melcochita y sus hijos recién nacidos, no a usted, que aún hay quienes respetan la investidura presidencial y a ellos les debe el puesto.
"Pintarte la cara color esperanza, entrar al futuro con el corazón..."