¿No discriminar es discriminar?

. 20110727
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El artículo del señorito Zegarra ha sido la delicia de “feisbuqueros” y ”tuiteros” hoy. Y, como yo no me quiero quedar atrás, intentaré mostrar los remiendos mal hechos de este artículo, en la medida de mis humildes capacidades, claro.

Veamos. El caballero de buen talante y lindas intensiones nos suelta, como para darnos desde el inicio una idea de las pachotadas que dirá más adelante lo siguiente: “pero la llamada “ordenanza gay” constituiría, de ser aprobada, una vulneración a diversas libertades –entre ellas la de comercio–“. Yo me pregunto, y sólo para ir con el ejemplo que el señor pone ¿Cómo se obstruye la libertad de comercio con una ordenanza que te obliga a “no discriminar”, es decir, a cumplir con lo que la Constitución ordena? O es que este señorito trata de decirme que la señora Villarán no me permitirá abrir un negocio porque soy homofóbico, o dándole una vueltita a la tortilla –sin alusiones sexuales–, con esta ordenanza, si soy homofóbico no me darán la autorización municipal. Si esto es así, uno de los dos no sabe leer. Vamos,  no pasa lo mismo con el cartelito de “No fumar”. Pues, más o menos, sí, es lo mismo. En salvaguarda de mis clientes no fumadores, está prohibido fumar en un establecimiento cerrado. Claro, podrían decirme que se trata de la salud. Y yo les digo, lo otro también, se trata de la salud, pero no física, sino mental y, si quieren, espiritual. La tolerancia con la comunidad LGTB nos humaniza, tanto como nos ha humanizado la tolerancia con los negros, con los judíos, con los cholos. Volviendo a lo dicho por el susodicho: no, no hay restricciones objetivas a la libertad de comercio, sólo la aplicación de una ley que deviene de un mandato constitucional, que es casi lo mismo que poner tu cartel verde con una una S blanca, o tu extintor y tus flechas. Señor, ningún negocio a cerrado o quebrado (ni siquiera las discotecas o bares), ni se han dejado de abrir por discriminar a los fumadores, con los gays pasará lo mismo ¿O es que tiene usted un negocio de naturaleza homofóbica? Si es así, le recomiendo hacer de eso un club privado donde sí podrá discriminar como quiera, pero si es abierto al público, no.

Luego el señor de marras nos sale con una perla digna de joyería: “La motivación de la alcaldesa –combatir la discriminación– es legítima, pero el remedio planteado –obligar a los locales abiertos al público a declarar con un cartel que no discriminan a los gays– discrimina a su vez a quienes desaprueban la conducta homosexual. Ellos tienen derecho a esa opinión, mientras su juicio se mantenga en el plano moral y/o discursivo”. Cuando leí esto puse una cara así más o menos =S, ya saben, como de emoticón que ha chupado limón y es que él mismo se contradice, porque dice que ellos, los homofóbicos, tienen derecho a serlo. Pues, sí, tienen derecho a serlo, si así les parece y son felices, pero, cuando abres un establecimiento al público en general, no puedes llevar tu carga moral a ella, sino que debes atenerte a lo que la ley exige y la ley exige no discriminar ¿O es que acaso un neo nazi puede abrir una tienda y no dejar entrar a negros y judíos, sólo a arios? Claro que no, no puede y no se pondrá en ese caso a decir que se está discriminando a los neo nazi ¿O sí? porque, como dije en el párrafo anterior, y lo repito para que usted, amigo lector, lo entienda, es un mandato constitucional. O sea, la biblia civil, el libro de libros, la ley de leyes, lo ya no ya o como quiera llamarlo. Contra eso nada puede usted hacer. No, sí, sú puede hacer algo, plantear una reforma, así que lo invito a que lo intente y luego me cuenta. Mientras tanto, señor, tratar de justificar cualquier la actitud homofóbica es tratar de justificar la discriminación en todas sus formas.

Luego, cuando leí esto: “Obligarlos a ocultar su ideología moral, o peor aún, mentir sobre ella, viola su libertad de expresión. La obligación del Estado con quienes sufren discriminación se limita a impedir ese abuso y/o sancionarlo, pero no comprende la conversión psicológica de quienes no les tienen simpatía. Y mucho menos por la fuerza (que es en última instancia como se impone cualquier ley)” Ya comenzaba a sentir el síncope, pero, fuerza, hombre, fuerza, dije y lo superé ¡Obligar a una ideología moral! Por Dios, este chico hubiese sido feliz siendo parte de la Inquisición. Nadie obliga a nadie a ocultar una ideología moral, se le obliga a no materializarla -lo que el señor dice que se plantea se llama restricción a la libertad de pensamiento y expresión. Yo puedo decir que no me caen, que los veo mal, que me parecen asquerosos y demás, pero no puedo materializar esa ideología moral si es que contraviene algún derecho de los demás-, como se obliga a un pedófilo a no mantener relaciones con un niño porque existe un interés superior, un derecho mayor, el del menor a no ser abusado sexualmente; o a un sádico a no maltratar a nadie, porque antes está el derecho a al integridad física (ahora, que si me sale con que la pedofilia es una ideología moral también, me estoy gastando en vano, al señor habría que enviarlo a terapia). No señor, la homofobia no es una ideología, es discriminación, punto, y por sobre ella está el derecho a no ser discriminado y eso, sí, sí, lo diré hasta aburrirlos, es una orden superior de la nación y el Estado está llamado a sancionar la discriminación, que no es lo mismo que el abuso, porque puede haber discriminación solapa o elegante. Pero, la sanción siempre es posterior a la prevención. Ahora, que a la prevención podría confundirse con un intento de convicción, sí, pues, y es que en el fondo, sí lo es un poco, pero no se trata de convencerte de que Zeus es dios y que Júpiter un impostor, sino de que ellos, los homosexuales, son seres humanos normales, sanos, como tú o como yo y que tienen un comportamiento sexual que no difiere mucho del nuestro, y es que, por lo menos yo, no he visto gays follando en medio de la plaza ¿usted sí? Tampoco he visto gays punteando escolares, aunque debe haberlos, tanto como heterosexuales -a quienes sí los he visto eh y no creo que ellos tengan el derecho a mantener esa ideología moral- que lo hacen y en ambos casos es condenable. Por lo demás, el gay es tan moral como los heterosexuales.

Nos dice además el señor Zegarra que la ordenanza promovida por la Munipalidad “pretende ir mucho más allá, y sancionar de manera inquisitorial a quienes no adhieran a una declaración de valores determinada” ¿Es que no se hace lo mismo con los que torturan, violan o asesinan por ir en contra de los derechos a la vida, la salud y la libertad por ser estos valores protegidos como pilares para el desarrollo de la sociedad? ¿Eso es inquisitorial? No creo que se atreva a llamarlo así. 
Seguidamente dice que la norma “busca entrometerse en las conciencias de los conservadores”. Despropósito total. Digamos que le digo: mira, abriré una disco ya no ya pero, a mí me caen mal los directores de cualquier publicación y no los dejaré entrar porque soy un conservador que piensa que eso de la libertad de expresión y prensa es una cuestión progre de rojos malditos que nos ha traído más desgracia que beneficio, así que usted, señor Zegarra no entra o lo saco a patadas ¿Qué tal así? Creo que no es necesario extenderme.

Ya terminado y a modo de conclusión el señorito nos suelta que “la igualdad no se promueve obligando a quienes no creen en ella a proclamarse igualitarios”. Señor, no se podrá cambiar la mente de la gente de la noche a la mañana, es cierto, pero, por lo menos podemos comenzar por promover un trato igualitario a todos, aunque no nos guste (a mí, por ejemplo, no me gusta la gente que no se baña y sube a un micro y cierra las ventanas, pero no por eso debo sacarlo a empujones del micro ¿verdad?), pues, de ese trato igualitario, obligado al inicio, se desarrollará la tolerancia y nos iremos desprendiendo de ideas y prejuicios tontos respecto de aquellos que son diferentes. Y lo resalto porque en verdad no lo son, sólo tienen un comportamiento sexual diferente, son como todos los demás seres humanos que nos rodean o usted discrimina a las personas que prefieren el sexo anal al vaginal, por ejemplo, que es el que usted prefiere. No lo creo, yo tampoco lo hago y no creo que sean distintos a mí, ni estos ni aquellos.

Concluir en que la ordenanza municipal logrará una mayor discriminación es tener una visión bastante sesgada y prejuiciada del asunto. Se busca la no discriminación, se busca que entendamos que somos iguales, se busca obligar a los que discriminan a que no lo hagan. Y, peor aún, concluir que la ordenanza es discriminatoria es ya ser tuerto a voluntad, pues, no se está buscando arrinconar a los heterosexuales a un rincón, porque, al final de cuentas, seguimos siendo mayoría, sino que busca que esta mayoría respete a esa minoría y acepte que son tan ciudadanos como cualquiera y que merecen un trato similar y de respeto.